Guía

Qué peso de pala elegir según tu físico y tu juego

El peso es el dato más consultado y uno de los peor interpretados. Aquí va qué significan los gramos de la ficha y cómo relacionarlos con tu cuerpo y tu forma de jugar.

Los rangos que existen en el mercado

La práctica totalidad de palas de pádel se sitúa en una franja estrecha, aproximadamente entre 340 y 390 gramos. Dentro de ella, los modelos que las marcas orientan a un público femenino o a jugadores que buscan manejabilidad suelen quedar en la parte baja, y los orientados a juego potente en la parte alta. La diferencia entre los dos extremos son unas pocas decenas de gramos, mucho menos de lo que la conversación habitual sobre el tema sugiere.

Conviene añadir un matiz que muchas fichas no explican: existe tolerancia de fabricación, y dos unidades del mismo modelo pueden no dar el mismo número en la báscula. Es habitual que las marcas indiquen un rango en lugar de una cifra exacta precisamente por eso. Así que el peso publicado es una orientación fiable de la categoría a la que pertenece la pala, pero no una promesa exacta sobre la unidad concreta que vas a recibir en casa.

Peso y físico: qué relación hay de verdad

La intuición dice que una persona más fuerte debería usar una pala más pesada, y hay algo de cierto, pero es una simplificación. Lo que determina si puedes manejar una pala no es tanto tu fuerza máxima como tu capacidad de acelerarla y, sobre todo, de frenarla en el gesto. Esa capacidad depende de la fuerza, sí, pero también de la técnica, de la resistencia y de cuánto tiempo llevas jugando de forma regular.

Por eso el criterio más útil no es tu complexión sino una pregunta sencilla: ¿llegas a tiempo con la pala colocada en las bolas rápidas del final del tercer set? Si la respuesta es no y notas el brazo cargado, tienes demasiada pala. Si la respuesta es sí y sientes que la bola sale sin cuerpo cuando el rival pega fuerte, probablemente te falte algo de masa. La respuesta cambia con los meses de entrenamiento.

Peso efectivo: por qué el número de la báscula engaña

Cuando mueves una pala no notas su peso, notas su inercia: cuánto cuesta ponerla en movimiento y detenerla. Esa inercia depende del peso total y de a qué distancia del puño esté concentrado. Por eso una pala de 360 gramos con balance alto puede sentirse claramente más exigente que una de 375 con balance bajo. Es la razón de que comparar palas solo por gramos sea un ejercicio que lleva sistemáticamente a conclusiones equivocadas.

En la práctica, si una pala te resulta pesada, hay dos diagnósticos posibles y no llevan a la misma solución. Si te cansa el brazo en general y el partido entero, el problema es probablemente el peso total. Si lo que te ocurre es que llegas tarde en la volea y en las bolas rápidas pero no acabas especialmente cansado, el problema es el balance. Distinguir entre ambos casos ahorra una compra equivocada.

Peso, fatiga y carga sobre el brazo

El peso influye en la carga acumulada, aunque de una forma menos lineal de lo que suele decirse. Una pala pesada exige más en cada frenada del gesto, pero también absorbe mejor el impacto de bolas rápidas y se gira menos cuando golpeas descentrado. Una pala muy ligera cansa menos por golpe, pero es más inestable y obliga a apretar el agarre para controlarla. Ninguno de los dos extremos es automáticamente más seguro para el brazo.

El punto razonable para la mayoría está en un peso que puedas mover con soltura durante todo el partido, no solo durante el primer set. Como criterio práctico, si al final de la sesión notas que se te cae la pala y llegas tarde de forma sistemática, el conjunto pesa demasiado para tu momento actual. Y si tienes o has tenido molestias en codo, hombro o muñeca, ese margen conviene ampliarlo y consultarlo con un profesional sanitario.

Cómo probar y cómo ajustar

Coger una pala en la tienda y moverla dos veces sirve para descartar lo evidente, pero poco más: la fatiga no aparece en veinte segundos. Si tu tienda o tu club ofrece test de palas, aprovéchalo y juega al menos un partido completo, prestando atención a cómo te sientes en el último cuarto de hora. Ese es el momento en el que un peso mal elegido se manifiesta, y no antes.

El peso también se puede ajustar hacia arriba con relativa facilidad. Overgrip y protector suman gramos, y donde los coloques cambia además el balance: el protector añade masa en la cabeza y el overgrip en el puño. Hay quien usa plomo adhesivo para afinar, algo bastante extendido entre jugadores de nivel medio y alto. Hacia abajo, en cambio, el margen es mínimo, así que si dudas entre dos pesos suele ser más sensato quedarse con el más contenido.

Un detalle práctico al comparar en tienda: pesa las palas con lo que llevan puesto. Una pala que ya viene con protector y overgrip de fábrica no es comparable con otra desnuda, y la diferencia entre ambas puede ser suficiente para cambiar por completo la impresión. Lo mismo vale al leer opiniones ajenas, porque casi nadie especifica en qué configuración estaba jugando cuando dio su valoración.

  • Prueba jugando un partido entero, no dando cuatro golpes en la tienda
  • Fíjate en cómo te sientes en el último cuarto de hora, no en el primero
  • Recuerda que overgrip y protector suman peso y modifican el balance
  • Subir peso es fácil; bajarlo, casi imposible: en caso de duda, opta por lo contenido

Tres situaciones habituales

Primera: empiezas a jugar y no tienes referencia. Lo razonable es situarse en la parte media-baja del rango con balance bajo, porque el objetivo de esos primeros meses es golpear muchas bolas centradas sin cargar el brazo. Segunda: llevas años jugando, tienes buen físico y defines puntos por arriba. Aquí un peso en la parte media-alta acompañado de un balance más alto tiene sentido, siempre que tu golpeo ya sea estable.

Tercera, y la más frecuente: llevas un par de años jugando, te defiendes bien y no sabes si dar el salto. En ese caso el consejo habitual es cambiar una variable cada vez. Si vienes de una pala ligera y equilibrada, prueba primero a subir un poco el balance manteniendo el peso, o al revés. Cambiar peso, balance y forma en la misma compra hace imposible saber qué te ha gustado y qué no, y complica la siguiente decisión.

Preguntas frecuentes

¿Las palas de mujer pesan menos que las de hombre?

Las marcas suelen orientar sus modelos más ligeros y manejables a un público femenino, pero no existe una categoría técnica separada ni una normativa que lo establezca. Es una decisión comercial. Muchas jugadoras usan palas del catálogo general y muchos jugadores usan modelos de la parte baja del rango sin ningún problema.

¿Cuánto peso añaden el protector y el overgrip?

Varía según el modelo y el material, pero entre los dos suelen sumar una cantidad perceptible en la mano, del orden de unos pocos gramos cada uno. Más importante que la cifra es dónde se colocan: el protector añade masa en la cabeza y sube el balance, mientras que el overgrip lo hace en el puño y lo baja ligeramente.

¿Es normal que mi pala pese distinto de lo que dice la ficha?

Sí, es habitual y por eso muchas marcas publican un rango en lugar de un valor único. El proceso de fabricación tiene tolerancias que hacen que dos unidades del mismo modelo no sean idénticas. Una desviación de unos pocos gramos entra dentro de lo esperable; una diferencia muy grande respecto al rango publicado sí merece una reclamación.

¿Debería bajar de peso a medida que cumplo años?

No hay una regla automática, porque depende mucho más del estado físico, del volumen de juego y del historial de molestias que de la edad en sí. Lo que sí es sensato es revisar la elección cada cierto tiempo en lugar de arrastrar la misma pala por costumbre. Si notas que llegas tarde o que acabas cargado, es momento de replantearlo.

Siguiente paso

Si ya tienes claro qué buscas, el comparador te enfrenta hasta cuatro palas; y si sigues dudando, el test te da tres opciones concretas en un minuto.

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